Conducción subconciente

 

Cuando manejamos podemos hablar por el celular?

La conducción subconsciente es una forma de conducción automática en la cual utilizamos una estructura mínima de procesos cognitivos de tal forma que nos permite mantener un nivel normal de actividad.

Seguramente a todos nos ha ocurrido el manejar realizando todas las acciones necesarias, pero sin prestar atención, como si llevásemos conectado un piloto automático que nos permitiera pensar en otras cosas, por ejemplo: hablar por celular.

 

Veamos primero que la conducción automática aparece la mayoría de las veces con la rutina, bien sea porque realizamos un recorrido que de tantas veces que lo hicimos lo conocemos a la perfección o porque la naturaleza del recorrido es de por sí aburrida y monótona, por ejemplo una recta muy prolongada en un paisaje desértico.

La frecuencia con la que manejamos y recorrer trayectos de manera habitual son dos aspectos que influyen para activar la conducción subconsciente.

En definitiva se trata de un proceso dinámico donde el conductor intercambia el control y el automatismo en forma permanente, sin dejar de dar respuestas a los requerimientos del medio.

La conducción subconsciente es un hecho normal, donde lo realmente importante es saber cuándo debemos intercambiar del modo subconsciente al controlado.

Ir por la ruta prestando atención a todo lo que nos rodea por cierto que es imposible y por lo tanto, nos permitimos manejar en un estado de “navegación automática” y redirigir parte de esa atención a determinados eventos que nos ponen en alerta porque nos inducen sobre un riesgo.

¿Esta forma de manejar supone un riesgo mayor? La conducción automática y la controlada trabajan en paralelo de manera y se realizan ambas al mismo tiempo. Lo que es imposible y riesgoso es concretar dos acciones que requieran la actividad controlada al mismo tiempo, por ejemplo cuando uno va manejando (primera acción automática) absorto en sus pensamientos (segunda acción controlada) y escucha sonar el teléfono, (tercera acción controlada) aquí es donde ingresamos a una zona de riesgo cierto y peligro inminente.

El problema estaría en la incapacidad para discernir cuándo es necesario pasar de la conducción automática a la controlada. Esto puede ocurrir muchas veces y es impredecible.

Las situaciones de riesgo son la clave para cambiar. Como la conducción subconsciente se hace por debajo del umbral de la razón y por debajo del recuerdo, el conductor no puede decir qué le pasa en esos momentos.

Finalmente, la conducción automática es normal y esperable y si bien algunos piden “que la carretera les hable” el secreto está en disponer de conductores capaces y con flexibilidad para saber intercambiar a las distintas formas de manejo según la situación.

Mientras que para definir el exceso de confianza sólo se nos ocurre adaptar a nuestra realidad la frase célebre de Gracián Baltasar: “Al manejar: el exceso de confianza es la génesis del descuido”.

El Conductor Inteligente permanece atento y administra con criterio sus acciones, comprende que podría manejar y hablar por celular al mismo tiempo, pero no lo hace porque además de cumplir con la ley no asume el riesgo que esto implica.


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